El encanto de la Habana
Hola a todos
Hoy en Telas Divinas vamos a hablar sobre un tema que puede resultar muy bonito, interesante, y que además a mí me toca de lleno en el corazón: el Encanto de la Habana.
El Encanto de la Habana fue el nombre que se le dio a los prestigiosos almacenes por departamentos que se abrieron a todo lo largo y ancho de Cuba y que sirvieron como una imagen a seguir ya que introdujeron en el mundo de los negocios mucha innovación, con un sello único y que más adelante alentó a otras empresas e industrias a que copiaran este modelo, que todavía sigue más vigente que nunca.




Breve historia de la tienda el Encanto de la Habana
Todo comienza cuando en el año 1888 dos hermanos llegados de Asturias, España, inician un negocio de telas en La Habana, Cuba.
Desde el inicio el negocio tuvo tanto éxito, que los lleva a expandir la venta de textiles y a la apertura de tiendas por departamentos, donde se podían adquirir otros productos, que empezaron a exhibir en los escaparates y así poder atraer la atención de más clientela.
Con nuevos socios e inversores, El Encanto de la Habana se transformó en un gran almacén de mucho prestigio. A pesar del estallido de la Segunda Guerra Mundial, la tienda logra expandirse llegando a la categoría de almacenes de lujo por excelencia. Logró llegar a muchas ciudades importantes y territorios de Cuba donde se abrieron nuevas sucursales.
Es a partir de los años cincuenta cuando el Encanto de la Habana alcanza su mayor notoriedad, cuando es visitado por grandes personajes del momento como el rey de Bélgica, María Felix, Pedro Vargas, Lana Turner, Tyrone Power, Jhon Wayne y otras famosas estrellas de la época.
El declive llega cuando la Revolución cubana llega al poder. Este gran almacén cierra sus puertas y en el año 1961 el edificio es derribado producto de un bombardeo que termina con un incendio que destruye toda la edificación.




[cajarosa] Ver telas para coser y crear [/cajarosa]
¿Quiénes fueron los fundadores de la tienda El Encanto de la Habana?
La tienda El Encanto se establece en el año 1888 en la esquina de la calle Galeano con la conocida calle San Rafael en la Habana, Cuba. Entre sus fundadores destaca don Bernardo Solís, José Solís y Aquilino Entrialgo. El nombre comercial de la tienda fue “Solís, Entrialgo y Cía, S.A”.
Poco a poco el establecimiento pasó a ser una pequeña tienda y terminó ocupando toda la calle Galeano. Los dueños fueron adquiriendo todos los locales que cubrían casi una manzana completa.
Fue tanta la aceptación de esta prestigiosa tienda por departamentos que necesitaron expandir el negocio a otras regiones como la ciudad de Camagüey, que comenzó a operar en el año 1936. Posteriormente, en el año 1948 abrió sus puertas la tienda en pleno centro de Santiago de Cuba y fue necesario abrir tiendas en Holguín, Santa Clara, Cienfuegos y Varadero. Unos años después, este gran emporio comercial se extendió hacia otras regiones del país como Guantánamo, Manzanillo, entre otras…
Con una nueva visión de total innovación, los propietarios decidieron estructurar toda la tienda y para ello introdujeron un tipo de mobiliario mucho más llamativo donde toda la mercancía se exhibía de manera directa a través de muebles con cristales, un nuevo concepto para la época.
Por otro lado, como estrategia de marketing se introdujo en la tienda el uso de aire acondicionado. Se ambientaron las distintas áreas con perfumes que eran del total agrado de los clientes cuando iban a realizar sus compras. Para la ciudadanía de la isla era todo un placer recorrer la calle donde estaban localizados los almacenes para ver los escaparates y una vez dentro, podían ver artículos exclusivos que venían de distintos países de todo el mundo.


El Encanto, un almacén repleto de moda, decoración y entretenimiento
La tienda estaba estratégicamente distribuida con siete pisos y cinco de ellos eran exclusivos para todo tipo de clientes. En la planta baja se exhibía la ropa para caballeros, joyería, perfumería y cosméticos, librería, peluquería y fotografía… Era la puerta de entrada donde estaban la mayoría de las tiendas por departamento.
En el segundo piso se estaba el departamento más lujoso donde se vendían regalos, el departamento de discos, la sastrería y el salón inglés, y también se podían comprar todo tipo de telas llegadas de todas las partes del mundo.
Uno de los departamentos más visitados era el de mujeres, localizado en el tercer piso, el salón francés y el llamado “Teen Age” donde se vendía ropa y artículos para niñas y jóvenes, y el gran salón, donde se adquiría la lencería femenina más exclusiva.
En el cuarto piso estaba localizado el “Club 21” para jóvenes, el departamento de juguetes para niños, el cual atraía la visita periódica de las familias para comprar los más innovadores regalos para los niños, como delicadas muñecas italianas, trenes eléctricos americanos, coches de la marca “Cadillac” todo un lujo para la época.
En el quinto piso estaban distribuidas las oficinas y otros departamentos como el de cocina y el departamento de artículos para el hogar con una amplia variedad de electrodomésticos, muebles y objetos decorativos llegados de Estados Unidos y otros países.
Cada uno de los departamentos se caracterizaba por tener su propia personalidad y esto atraía mucho la atención del público visitante que cada día se daba cita en el lugar para ver los lujosos escaparates bellamente decorados, hacer alguna compra o simplemente recorrer cada piso para contemplar la majestuosidad, elegancia y belleza que se respiraba dentro de las instalaciones.
Por otra parte, el departamento de propaganda se ocupaba de la tarea de crear campañas publicitarias para atraer mayor clientela. Estas campañas tenían distintos lemas que hacían referencia a la tienda El encanto y precedidos por el distinguido logo donde se mostraba un hombre y una mujer vestidos con ropa de época y para agregar más distinción y categoría, se acostumbraba a colocar unos sellos de color dorado y plateado a los regalos, que era como la distinción más emblemática.
En cuanto al personal contratado para atender y representar los almacenes, hay que decir que vestían un exclusivo uniforme. La gran mayoría eran mujeres jóvenes muy bien vestidas y quienes estaban entrenadas para brindar cada día, un trato cordial a los visitantes.





Principales características de la tienda por departamentos el Encanto de la Habana
El Encanto de la Habana fue construido en una zona de la Habana muy concurrida por las personas. El edificio estaba ubicado en un lugar céntrico, entre las calles de San Rafael y San Miguel y su innovadora arquitectura e instalaciones, provocaba el interés y atractivo de sus visitantes.
Todo el establecimiento estaba formado por siete pisos divididos en 65 departamentos donde trabajaban los empleados, quienes con amabilidad atendían a su clientela, ofreciéndoles productos y artículos de marcas exclusivas para toda la burguesía cubana de la época.




¿Cómo se desarrollaron los hechos el día del incendio en el Encanto de la Habana?
Todos los acontecimientos se desarrollaron en el año 1960 cuando a través de un plan estratégico se buscó la manera de derrocar al gobierno revolucionario que imperaba en Cuba. Sin embargo, todo se inició en el año 1961 cuando un empleado del almacén, valiéndose de unas petacas incendiarias, logra provocar un incendio incontrolable, que finalmente terminó por consumir y desplomar toda la edificación.
Esta importante tienda comercial tuvo cuantiosas pérdidas materiales y algunas pérdidas humanas y nunca más pudo levantarse. Hoy, en ese mismo lugar, existe un parque que rinde un merecido homenaje a las víctimas que perecieron en el incendio, como una mujer llamada Fe del Valle, quien al enterarse del desastre, irrumpió en los almacenes para intentar salvar algunos de los bienes materiales, que para ella también representaban bienes pertenecientes a su pueblo.


El Encanto de la Habana, a la par de las grandes tiendas del mundo
El Encanto de la Habana fue una gran tienda por departamentos que se popularizó en los años noventa en Cuba y esto fue gracias a la mente ingeniosa de sus fundadores, quienes con una visión futurista supieron crear un concepto de venta de productos que atrajeran a todo tipo de clientela, donde el buen trato, la cordialidad y todo el ambiente… brindaba un excelente servicio.
En esa misma década reconocidas casas de moda como la Christian Dior firmaron un contrato con este establecimiento y esto aumentó su popularidad a nivel internacional. De todas partes llegaron ofertas que ayudaron a popularizar aún más sus productos, los cuales eran considerados de marca y excelente calidad.
Con el transcurrir de los años se convirtió en toda una franquicia que se expandió por toda Cuba. Se crearon un gran número de sucursales, las cuales eran visitadas por celebridades y personalidades de la alta sociedad. Era considerada un almacén de lujo donde era posible adquirir ropa de alta costura y de pret-a-porter tanto para mujer como para caballero.
La empresa contaba con oficinas ubicadas tanto en Nueva York como en París y agentes de compra que se establecieron en Nápoles y Londres que eran los principales proveedores de los productos y artículos de calidad que llegaban a la tienda y que venían de distintos países de todo el mundo.
Mucha de la publicidad que se sacó para dar a conocer este gran emporio, apareció en una de las grandes revistas del momento como Vogue y una gran valla publicitaria en una de las principales calles de Miami.




Bueno, espero que te haya gustado este post sobre El Encanto de la Habana y si es así, nos encantará que lo compartas en tus redes sociales.
Muchas gracias a todos por seguirnos.
Hasta pronto y feliz costura!!

